1ª clase de yoga

Me paso al Tai Chi.

No sabía que estaba tan indignada con nuestra primera clase de yoga hasta que ayer, con intención de escribir sobre ella en el blog (más en tono gracioso que otra cosa), me puse a buscar fotos en internet. Como siempre que estoy delante de un ordenador, una cosa llevó a la otra y acabé estudiándome páginas y páginas sobre yoga, su historia, tipos, prácticas, etc…  y viendo 3 clases para principiantes en youtube (debe ser que con una no me conformaba). Claro, me dieron las 3.30 am, que teniendo en cuenta mi reciente incapacidad para dormir (ya no sólo insomnio, ahora cuento las horas que soy capaz de dormir seguidas), tampoco era muy tarde. En ese momento escribí a Bea un largo mensaje que acababa con un “LOCA” dedicado a nuestra NO-nueva-profesora.

Después de haber llegado a nuestro poder un folleto que, según me confirma Bea, nos metieron en el buzón, decidimos plantearnos la opción de hacer yoga. Cada día me siento más “hierbas”. Me aficiono a todo tipo de infusiones, me pongo a estudiar meditación y para colmo me apunto a yoga. Pero bueno… me pareció planazo y más si íbamos las dos. Así que primero llamó Bea para informarse y habló con una señora gallega que le pareció encantadora y le dijo que podíamos ir a una clase de prueba gratis. Pero como no teníamos muy claros los horarios y si habría algún problema por no haber ido nunca y no tener ni idea a la hora de retrasar al resto del grupo, volví a llamar yo el día antes de lo que teníamos pensado ir a probar. “NINGÚN PROBLEMA -me dice la galleguiña- sólo tenéis que traer calcetines de yoga. Los martes hacemos las posturas tumbados, y los jueves de pie…”

Primer dilema: calcetines de yoga???? Hay unos especiales??? Yo decido pasar, total es de prueba. Pero Bea se informa y descubre que son unos antideslizantes!! No nos da tiempo a comprarlos, así que… =(

Llega el gran día y sin calcetines especiales pero animadísimas nosotras, ponemos rumbo a nuestra primera clase. Vamos por el camino debatiendo sobre cómo será la gallega, el resto de gente, lo que tendremos que hacer, los ataques de risa que nos van a entrar, etc… y de repente, portal del siglo pasado! Raro, raro… Subimos a un piso con un cartel de “psicología” en la puerta y nos recibe nuestra amiga, con su chándal naranja monísimo y un fular blanco. Lo primero, fuera zapatos en un pasillo que crujía como si se fuera a hundir. Luego, dejar los abrigos (pero no los bolsos) en un vestuario al fondo de la casa donde intenté reírme lo máximo posible para no hacerlo después durante la clase, y por último entrar en un salón casi a oscuras lleno de mantas en el suelo, dos señoras preparándose hasta con almohaditas, y tapices de elefantes en las paredes.

Como siempre en estas cosas, intento ponerme al fondo y en una esquina, donde menos se me vea (pese a luego comprobar, SIEMPRE, que no es la mejor posición). Así que tiro de Bea hasta allí, dejo mi bolso a mi espalda y me tumbo. Y entonces aparece “la profe” con unas mantitas dispuesta a taparnos. Ya empecé a no entender… Le digo que me voy a quedar dormida, y me dice que no me preocupe, que voy a empezar a sentir frío y no me voy a dormir… lo cual no me tranquiliza en absoluto. Pone lo que para ella debía ser música relajante, nos pide que cerremos los ojos y empieza a hacer un tipo de relajación que más que tranquilizarme me puso nerviosa porque no conocía las partes del cuerpo que supuestamente tenía que relajar. Porque, si no has ido nunca a clases de yoga y no te has informado antes, sabrías de primeras como relajar el “cuerpo sutil”?? Y el “sacro” y el “timo”? No sé, debo ser muy inculta, pero ni idea de dónde se localizan…

Acabada la relajación, nos ponemos a hacer posturas en el suelo. Yo miraba como una loca a Bea porque no entendía nada de lo que la pobre mujer iba dictando y veía que íbamos al contrario que el resto de la clase, que había ido llegando (con el correspondiente sonido del telefonillo y conversaciones al entrar, que contribuyen muchísimo al estado de concentración en el que estábamos = ironía) mientras relajábamos el cuerpo sutil. Cuando ya más o menos lo  teníamos cogido, acaba esa fase, enciende la luz, se coloca en lo que podría ser el centro de la clase (obviamente desde mi posición, y como ya anunciaba antes, absolutamente equivocada porque no veía nada de lo que hacía) y nos informa de que vamos a saludar al sol con los dientes apretados, respirando por la boca como si sorbiéramos sopa, y soltando el aire por la nariz… método estupendo para quién no tuviera mocos. Acabado el saludo, durante el que tuve que contener la risa varias veces apoyando la cabeza en el suelo para no mirar a Bea y hacerlo peor, hacemos alguna postura que no recuerdo bien porque fue tan impactante lo que lo siguió que ha debido eclipsar esa información en mi cerebro y pasamos al momento estrella de la clase: el ALACRÁN (ahora que ya entiendo un poco más del tema, más comúnmente conocido como “el escorpión”).

ICPYa sólo con ver la foto os imaginareis mi cara cuando la profesora nos indica cómo se hace y veo que toda la gente a nuestro alrededor sigue sus instrucciones sin rechistar. Yo me siento tranquilamente y contemplo con la boca abierta el procedimiento pensando que no pretenderá que nosotras, principiantes y pardas como nada, lo hagamos también. Pobre ilusa. Lo peor es cuando llega a Bea, le insinúa que lo haga, y la tía se lanza!!! Y no contenta con eso, encima me mira esperando que lo haga yo y explicándome cómo poner las manos. Ya no sabía si reírme, llorar, salir de la clase corriendo… Obviamente, cuando se acercó a mí, me explicó la posición en la que me tenía que colocar y quiso sujetarme las piernas, empecé a patalear cual niña pequeña y decir, textualmente, que me “cagaba de miedo”. Lo primero y fundamental, que ya me dolía el cuerpo de posturas anteriores cuyo sentido sigo sin entender, pero para seguir… de dónde sale la fuerza en los brazos para hacer eso? de verdad tiene beneficios? Porque yo ahí sólo veo un ejercicio que si haces sin tener ni puñetera idea tiene altas probabilidades de partirte el cuello.  Relaja??? Yo no le veo la parte relajante a la postura… Pero bueno, lo mejor ya fue ver cómo el resto de la clase lo intentaba, unos con más éxito que otros, y se animaban entre ellos.

En mi fase de investigación sobre el yoga he descubierto que esta postura SÓLO se hace cuando ya tienes un nivel avanzado y DOMINAS las posturas invertidas puesto que es una de las más difíciles. Se entiende ahora que la llame “loca”, no?

Acabado el alacrán, nos vuelve a tumbar. Piernas hacia arriba, sujetando el cuerpo con las manos por las caderas… a mí me pesa el culo, qué queréis que os diga. Incapaz. Pero Bea encantada, como si nada… hasta que la profesora explica que ya en posición, hay que hacerse como una especie de masaje y lo escenifica sobre el culo de Bea. Ahí ya, sí que sí, o miraba hacia la ventana o me iba de la clase porque el ataque de risa era incontenible lo intentara como lo intentase.

Y para acabar… otro tipo de relajación, a mi modo de ver, absurdo. Aquí ya no sólo teníamos que relajar el cuerpo sutil, no. No contentas con no saber dónde encontrarlo, también teníamos que saber relajar “la función digestiva del páncreas, del tiroides, del hígado”… y hasta los ovarios Y TESTÍCULOS!!! (What??? Señora, que yo de eso no tengo!!!) Luego pasa a dejarnos reposando todo el aprendizaje mientras ella empieza a hacer sonar unas campanitas (a mí se me metió en la cabeza que estaba haciendo te, no se muy bien porqué) que lejos de relajar, me alteraban un poquito, la verdad. Pero ya cuando empezaron a acompasarse con los ronquidos del único hombre en la sala… me pareció un “desparrame” (como dice Bea). Ni relajación ni nada… contando los minutos (que fueron muuuchos) para que esa señora diera por acabada la clase y salir de allí a toda velocidad.

Pero como no podía ser de otra forma, Bea y su imán para las personas con alta necesidad de hablar nos impidieron salir en el momento en el que me hubiera gustado. Una mujer, con cierto aire de locura en sus ojos, nos para antes de salir para decirnos que esto “engancha” y que ella ya no puede vivir sin ello. No lo se, supongo que cuando le pillas el truco es apasionante y habrá gente a la que le ayude mucho… pero yo por ahora, me paso al Tai Chi. 

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